Descubrirse encontrando miserias donde supo caber ventura; destaparse
las ollas del desapego para que el vapor caldeado en desencuentros diera al
aire, un humo de añoranza.
Y ceder, ceder al recuerdo insoslayable y tortuoso de
placentero. Recopilaciones involuntarias y subjetivas de lo acontecido; recortes
reunidos según título, de una historia que podría ser o no la misma.
Darle como rótulo algo parecido a lo que sabe la “nostalgia”
y recolectar memorias como segundos. Crear el libro apropiado y ponerse a pasar
página. Multisensorial experiencia que agota lo conocido, mezcla secuencias,
olores, sabores, paisajes, palabras, retazos de cuerpo, imágenes de uno,
incluso impropias generadas por el cine y la imaginación en reminiscencia.
Ver alterados esquemas orgánicos y concepciones que evaden a la superstición, sentir como llueve dentro, poder imprimir el labio con las fotos que ha tomado el beso, el hueco del abrazo, el tiempo.
Dejarse llevar por el orgásmico y avieso juego del no-olvido.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario