domingo, 9 de noviembre de 2014

Memorias, historias y otros eventos en remate.

Cederme tus recuerdos de manera tan literal, esparcirme tiránicamente la materialidad de la reminiscencia de un pasado del que no fui partícipe. Como si el acto de despojarte, te hiciera olvidar. Como si a mi, hicieran conmemorar tal experiencia impropia.

Donarme tan abiertamente souvenirs de vos, todo el tiempo. Souvenirs en los gestos, en las palabras, en la mueca infante cuando mi palabra golpea tu ego, en las preguntas abstractas, en la imaginación de encontrarnos sobre arena húmeda, en el atrevimiento inmediato de confiarme tanto, en el deseo de ayudarme, en la intención de romper mi cáscara, en el acto de exponer para luego liquidar, en la habilidad de mirar figuras y construirles absurdas historias, en el cuidado de no adjetivar en sobremanera, en los obsequios, en los cien pesos, en las cartas que el azar donó para determinar tu vida, en las yemas, en las ideas apocalípticas.

Souvenirs en todas partes, adonde vaya, aunque sé no te pertenecen, estás en naranjos, en cielos uniformes, en el príncipe de algún cuento. El otro día te vi en aquel hombre de plaza que gesticulaba  sugerentes espacios y objetos narrándolos con su cuerpo, con su lenguaje gestual, evitando el sonido, la palabra.

Souvenirs, en mis letras, en lo que pudiera escribir, en la forma que tuvieran. En la impetuosa necesidad de ver un papel y no soportarlo vacío. En la obligación de tener que expresarlo...

viernes, 7 de noviembre de 2014

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Pasatiempo

Quédense tus manos en mi vientre, foguee mi ombligo tu palma, construyan tus dedos hamacas, titire tu tacto corteza, dibuje quimeras tu índice, salude el pulgar a mi espalda, meñiques distingan el frío, capricho recojan tus brazos, abrigue tu pecho el suspiro, pestañas sonrían cintura, naufraguen mejillas cabello, nariz descifre mi cuello, testiguen los ojos la ruta, tus piernas recuerden olvidos, tu boca que olvide vergüenza.


Reliquias


Atropello de palabras, cuantiosos bollos agusanados de letras oxidadas que se anidaron de haberseles censurado.
Frases enteras a las que prohibióseles transitar vía libre, traspasar frontera, tras horas y horas de cola en la aduana del Pesamiento.
Signos de Exclamación, organizados en un collar de dudoso desenlace. Para caber, para soportar la claustrofobia, para tratar entenderse en la heterogénea masa de remanentes en pena.
Preguntas, cuatrillizas algunas, solteronas legendarias que no toparon Respuesta que bien les venga. Prefieren no amontonarse. Eligen pasear cortejando a quién las mire seducido por su incógnita figura.
Silencios, pesados, robustos, se asientan. Ocupan gran espacio invisible, observan, no exponen, no mueven. Solo contemplan con la sabiduría del oportuno.
Infierno de Hades.
Dudas, de todas dimensiones, cual microbios irrumpen cualquier sitio. Revoltosas, elásticas, bufonas.
Lo chocan todo, lo interpelan. Menuda maniobra de exponer tan fácilmente al desnudo, pedacitos de Seguridad.
Suspiros, nostálgicos, noveleros. Circulan valseando un lento con la música que toca para sí, el Desahogo.

Así, estas y otras presencias espectrales, invaden súbitamente el ordinario. Problema de los osados, que sin pensarlo se piensan.

Habitan en un lugar que se ignora y sobreviven con las migajas que les tira el Recuerdo.


Desconciertan. Uno se pasma, calla al reloj, viaja al remoto donde los verbos podían contarse en presente, relee páginas, busca los vocablos no dichos, los recorta y  pega donde deberían haber ido. Para figurarse distinto, para improvisar lo que “pudo haber sido”, de aburrido.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Nº 0

Que contemples mi fisura enmohecida con el ojo clínico de quienes cosen las agujas del tiempo,
que huelas mis inquietudes con el perfume que le das a las palabras,
que parasiempre no pero que paranunca tampoco,
que escales mi hambre, que comas mi escala,
que enmudezcas mi pecho de un suspiro,
que no cedas ante un ademán efusivo,
que retengas mi sombra en el jergón,
que aúlles mi silueta sedentaria,
que empalagues mi ceguera,
que semilles mi vehemencia,
que fastidies mis arquetipos,
que entumezcas mi lágrima,
que enseñes mi aversión,
que niegues mi coartada,
que tropieces mi mirada,
que socaves mi afasia,
que muerdas mi celo,
que imprimas deseo,
que te quedes,
que resistas,
que sé
que sí
que puedo
que puede
que pueda
poderme.