jueves, 6 de agosto de 2015

Lo zucchero é sotto

Besar mis oídos con el enternecedor sonido del trueno que la lluvia no quiera abrazar.
Dar al día el clásico tinte nostálgico para no olvidar costumbres y manipular alternativas de derrumbe para evitar sucumbir al gesto que me acierte endeble.
Leer en lo húmedo el silencio que pronunciabas la noche aquélla en la que silbábamos margaritas brincando las ovejas que hicieran dormirnos.
Oler en el barro, el calor de tus manos hechas atlántico. En la mesa, el tamiz de tu infancia. En tu espalda, los miles ladrillos. En tu casa, el cobije de mis desvelos. En tus ojos, la felicidad que me suscita canciones. En tu boca, historias eternas de variables personajes. Mas en tu risa, bondades otras.

No hay comentarios.:

Publicar un comentario