martes, 8 de marzo de 2016

Mujer XXI

Cocinando el momento que sacie el hambre que mi cuerpo no amamante, para que colme de experiencia y alimente el ápice dulce de entelequia remansa; erosione el amarre.

Planchando el gesto táctico de quien decida sobre y luego esconda la mano, con la que antes floreció futuro y espera para quienes después lloraron haber aplaudido de pie.

Barriendo el juego que de mis fichas dependiera. Que no hay instrucción, porque no hay guía, no hay regla. Sin tutía no se pierde, no se gana, se juega, se prueba.

Casando al limón y al merengue en poesía.

Lustrando el recuerdo de paisajes vastos.

Curando el sonido del pecho ajeno.

Salvaguardando el ego de mi ideal futuro.

Retando a duelo a la desidia.

Abanicando el deseo de corromperlo tacto.

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Puntadas tras puntadas al suceder, redactan el diario que crece, trepa, se enreda. Tupido y silvestre, corto sus flores en primavera.



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