Cuando el cuerpo abraza calurosamente la sábana que es fría de tan caliente el cuerpo, de tan pesados los ojos...
La boca queda abierta a la espera de aire, que desplome la masa, que helioíse la materia.
La expresión se torna ida. La garganta cierra a espasmos lacerantes.
La lengua seca grita: ¡agua! Los pies, que no caminan, hacen peso y hacen cuerpo inútil.
Los músculos que no tensan, encojen. La cabeza cual corazón arritmio late a destiempo, furiosa.
¿Qué es de las horas sin las citas? ¿Qué del vínculo sin el lazo? ¿Qué del olvido sin el recuerdo?
Seco de lágrimas, de vientre, de sangre savia, aguarda atáctico el reto.
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